Comunicación y Pedagogía
279-280. Educación Especial
Reflexión en torno
al papel de las TIC en la Educación Inclusiva.
Referencias iniciales
En los últimos años hemos asistido al proceso de cambio educativo, que
ha ido evolucionando de la Educación Especial segregada a la integración
educativa y, desde ahí, a la inclusión, como derecho fundamental de la persona
a no ser excluida de ningún ámbito de la vida (Thomas y Loxley, 2001). La Educación
Inclusiva refleja la búsqueda de la equidad e igualdad de derechos entre todas
las personas. La inclusión es, como bien dice Echeíta (2009: 381): “(...) un proceso de mejora e innovación (…) interminable pues conlleva
un constante cambio social que supone continuos esfuerzos siempre susceptibles
de mejora”.
Hablar de una educación para todos, y como nos señala Escribano y
Martínez (2013: 24) “... la Educación Inclusiva tiene que ver con
cómo, dónde, por qué y con qué consecuencias educamos a todos los alumnos”.
Surge así, bajo el convencimiento de que el derecho a la educación es un
derecho humano y, por tanto, de todas las personas.
Desde esta
perspectiva, referirnos a la Educación Inclusiva es pensar no sólo en los niños
discapacitados, es también hacerlo también en los que viven en la pobreza y la
marginalidad, en los que pertenecen a etnias no mayoritarias, en los que hablan
lenguas minoritarias, en los que viven en zonas remotas y en los que son
marginados por cuestión de género. Es centrarnos, por tanto, en todos los
alumnos, especialmente en los más vulnerables, es decir a los que se tiende a
excluir del sistema educativo.
Hablar de
inclusión no es referirnos a integración, ya que supone pasar de un modelo
individual, donde el problema o limitación está en el individuo, a un modelo
social, donde los problemas y las limitaciones están en la sociedad. Como hemos
señalado en otro momento (Cabero y Córdoba, 2009), tanto el objetivo como el
centro de preocupación de la inclusión e integración son diferentes. En lo que
se refiere a su objetivo, el de la inclusión es de mayor magnitud que el de la
integración, en el sentido de que éste se centra en el colectivo de los
discapacitados, y aquel en todos los alumnos. Por otra parte, mientras el
centro de preocupación de la integración es mejorar y cambiar la Educación
Especial, el de la inclusión es perseguir la transformación de la cultura, la
organización educativa y la práctica escolar.
Y en este
sentido las TIC nos pueden servir para ayudar a una serie de aspectos como son:
poner en acción mejores o nuevos aprendizajes, establecer con ellas
innovaciones pedagógicas y cambios organizacionales, facilitar los procesos de
comunicación y la ruptura de la unidad de tiempo, espacio y acción, que es
donde, por lo general, se desarrolla la acción formativa tradicional.
Al mismo
tiempo debemos aprender que las percepciones que tenemos sobre la aplicación de
las TIC en los procesos formativos han ido variando, y nos encontramos con tres
diferentes formas de aplicarlos, no contrapuestas sino complementarias: TIC
(Tecnologías de la Información y la Comunicación), TAC (Tecnologías para el
Aprendizaje y el Conocimiento) y TEP (Tecnologías para el Empoderamiento y la
Participación).
Desde la
perspectiva TIC, estos recursos son fundamentalmente percibidos como
facilitadores y transmisores de información y recursos educativos para los
estudiantes, que pueden ser adaptados a las necesidades y características
independientes de los sujetos, pudiendo conseguir con ellos una verdadera
formación audiovisual, multimedia e hipertextual. Desde esta posición, los
conocimientos que deberemos tener para su utilización se centrarán
fundamentalmente en la vertiente tecnológica e instrumental. Desde la posición
TAC, implica su utilización como instrumentos facilitadores del aprendizaje y
la difusión del conocimiento. Son por tanto vistas no tanto como instrumentos
de comunicación, sino como herramientas para la realización de actividades para
el aprendizaje y el análisis de la realidad circundante por el estudiante. Se
trata de dirigir su utilización hacia usos más formativos, tanto para docentes
como para discentes, con el objetivo de aprender de manera más significa y
excelente. Y, por último, desde la posición TEP, se trataría de percibirlas no
como meros recursos educativos, sino también como instrumentos para la
participación y la colaboración de docentes y discentes que, además, no tienen
que estar situados en el mismo espacio y tiempo. Se parte por tanto de la
perspectiva de que el aprendizaje no sólo tiene una dimensión individual, sino
también social, ya que la formación implica aprender en comunidad y ser capaz
de interactuar y colaborar para construir el conocimiento.
Las TIC y la Educación Inclusiva
La relación
de las TIC con la Educación Inclusiva puede ser percibida desde una doble
perspectiva; por una parte, que con su utilización se puede favorecer el
alcanzar una educación de calidad, y eliminar las barreras que impiden el
acercamiento de todas las personas al hecho educativo ya que para algunas
personas las tecnologías constituyen la única vía de acceso al mundo educativo
y de la cultura; y que con su diseño podemos potenciar tanto la creación de
entornos accesibles como entornos discapacitadores, y que con el no facilitar
su acceso a determinados colectivos se crea una nueva forma de exclusión
social.
No debe
caber la menor duda, que los proyectos TIC orientados a colectivos vulnerables,
representan una excelente alternativa educativa para alcanzar su inclusión en
la sociedad del conocimiento, ya que van a permitir la creación de ambientes
enriquecidos de aprendizaje, que puedan paliar los déficits social, económico,
escolar y cultural en los que se desenvuelva el sujeto, todo ello propiciando
la equidad en el acceso a la calidad del aprendizaje y favoreciendo que las
personas puedan acceder a conocimientos no ubicados en su contexto inmediato.
El profesor
Cabero en el “Primer Encuentro Internacional de Educación Inclusiva”, celebrado
en octubre del 2014 en Pátzcuaro (México), llevó a cabo un análisis sobre las
posibilidades que las TIC pueden aportar a la Educación Inclusiva, desde cuatro
grandes perspectivas:
·
Hacia el diseño
universal en las TIC.
·
Aminorar la brecha
digital.
·
Las TIC para
favorecer la atención personalizada.
·
Y el uso de las
TIC para la inclusión social de diferentes colectivos.
